La principal función de la iluminación del dormitorio debe ser la de crear una atmósfera relajante y suave que favorezca el descanso. Para seguirlo, prueba a situar luces bajas distribuidas de manera que no causen demasiadas sombras y la luz general puede estar dada por un aplique de techo o lámpara colgante, preferentemente con iluminación indirecta (que apunte al techo y de allí se refleje), lo que generará una luz suave y sin sombras. Si le gusta leer en la cama, coloque unas lámparas de sobremesa con bombillas incandescentes, que producen una luz calida y potente. Para que esta sea, además, sutil y relajada, vista las luces con pantallas en tonos cálidos y de materiales traslúcidos, como el pergamino o las telas capaces de amortiguar su intensidad.
domingo 5 de julio de 2009
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